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Ricardo Flores Magón por Enrique Ochoa Reza
Abogados en la Rotonda de los Hombres Ilustres
Dr. Fernando Serrano Migallón, coord.
Mar 1, 2004

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A lo largo de su vida, Ricardo Flores Magón, fue un hombre inconforme con la realidad social de su México, inconforme con el silencio y la pasividad de sus contemporáneos, e inconforme con el resultado final del movimiento social de 1910, el cual intentó fallidamente iniciar desde 1906 y una vez en marcha nunca pudo dirigir. Su desacuerdo se transformo en acción. Fue un hombre de su tiempo, descripción propia para quienes son capaces no sólo de vivir sus circunstancias, sino también de crearlas. Si las fechas de nacimiento y muerte pudieran señalar más allá de un contexto histórico y reflejaran aspecto alguno del carácter o la personalidad de un ser humano, no sobra decir que Flores Magón nació un 16 de septiembre, en el sexagésimo cuarto aniversario de la Guerra de Independencia nacional, y murió horas después del doceavo aniversario del inicio de la Revolución mexicana.

De sus cuarenta y ocho años de vida, Ricardo Flores Magón sobrevivió trece en prisión. A sus días de libertad les extrajo las horas que estuvo a la sombra: desempeñó varios oficios, fue políglota y legó una amplia obra escrita. Estudió en la Escuela Nacional de Jurisprudencia por tres años y, aunque nunca se tituló, ejerció intermitentemente la abogacía. También fue periodista y editor de diversas publicaciones, donde sobresale su labor como fundador y director del periódico Regeneración. Vivió la política en la plaza pública y nunca desde el balcón, fue Presidente del Partido Liberal Mexicano (PLM), y si bien diversas sentencias en los Estados Unidos de Norteamérica lo privaron de participar en el campo de batalla durante la Revolución mexicana, las paredes de la cárcel no pudieron contener su punzante e influyente pluma.

Ricardo Flores Magón fue un hombre polémico en vida y el recuento de su vida causa polémica entre sus biógrafos. Para unos fue un liberal, para otros un anarquista; para unos fue precursor intelectual de la Revolución de 1910, para otros fue razón de ruptura y debilidad dentro del movimiento liberal de principios del siglo XX. Varios autores coinciden en que los principios ideológicos de Flores Magón se transformaron en aspectos torales de la Constitución Política de 1917, mientras que otros afirman con ímpetu, que la estructura jurídica consecuente con el movimiento armado dista mucho del orden político y económico propuesto por Flores Magón. La confrontación entre biógrafos e historiadores sobre la vida, pensamiento e influencia histórica del pensador oaxaqueño anima este ensayo.

Para su revisión, las principales controversias biográficas pueden resumirse en dos preguntas: ¿Qué ideología defendió Ricardo Flores Magón? ¿Cuál fue su influencia en la Revolución mexicana de 1910? La investigación necesaria para dar respuesta a estas interrogantes nos permitirá valorar mejor los meritos de este luchador social cuya memoria ha sido objeto de los más significativos homenajes brindados por el Estado mexicano. Sus restos descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres desde el primero de mayo de 1944 y su nombre esta inscrito en letras de oro en el recinto de la Cámara de Diputados del H. Congreso de la Unión, a partir de septiembre de 1963. En aquella ocasión el cuerpo legislativo aprobó la procedencia del dictamen correspondiente considerando:

"que se trataba de uno de los más notables precursores del movimiento revolucionario de 1910. (Además de ser) uno de los ideólogos más connotados del nacionalismo mexicano, al incluir en la Proclama y Programa del Partido Liberal Mexicano, publicado el primero de julio de 1906 en San Louis Missouri, Estados Unidos, el capítulo de reformas constitucionales, las que debían hacerse a la Constitución de 1857, vigente entonces, y que tomaron cuerpo, en las discusiones del Congreso Constituyente de 1917" (Luna Arroyo 1990, 471).

Estas líneas son significativas pues resumen la imagen pública que generalmente se guarda de Ricardo Flores Magón y tácitamente presuponen tres aspectos torales de su vida que debemos estudiar con atención. El primer aspecto consiste en ver a Flores Magón como un ideólogo del nacionalismo mexicano, es decir sustraer de su propuesta ideológica cualquier convicción anarquista que por definición sobrepone los compromisos de clase a los compromisos de nacionalidad. El segundo, es el de describirlo como el autor del documento "Proclama y Programa del Partido Liberal Mexicano" donde se incluye el influyente capitulo de "Reformas Constitucionales" anteriormente referido. Finalmente, el tercero consiste en suponer que Flores Magón aun promovía los principios incluidos en el capítulo de "Reformas Constitucionales" publicado en 1906, durante las discusiones del Congreso Constituyente celebradas diez años después, a finales de 1916 y principios de 1917.

La influencia que tuvo el documento promovido por el PLM en 1906 en los argumentos de diversos legisladores del Congreso Constituyente de 1917, ha sido documentada ampliamente por juristas e historiadores[1]. Paralelamente, se han llevado a cabo comparaciones del contenido del Manifiesto y el Programa del PLM con la redacción final de los artículos progresistas del texto constitucional. En el Apéndice A de su libro Precursores Intelectuales de la Revolución Mexicana, James D. Cockcroft describe que la estipulación propuesta en 19 de los 51 artículos del Programa del PLM fue adoptada más tarde por la Constitución de 1917.  Por asociación se ha acreditado al Presidente del PLM, Ricardo Flores Magón, como promotor de los principios expresados en los documentos básicos de dicho partido, los cuales son de corte liberal. Independientemente de la convicción con la que Flores Magón haya firmado dichos documentos políticos, limitar el estudio de sus propuestas legislativas a este documento obstruye el hecho de que el mismo PLM, presidido por Flores Magón, publicó en 1911 un nuevo manifiesto donde se promovían principios anarquistas como los objetivos ideológicos a alcanzar por el movimiento social iniciado en 1910. Estos principios rebasaban y en algunos casos significativos contradecían los principios liberales expresados en 1906.

En el mismo sentido, al aceptar la simplificación de describir al Presidente del PLM como un promotor permanente de principios liberales se obvia la radicalización ideológica de Flores Magón que lo llevó a apartarse no sólo de otros precursores liberales del movimiento social, sino también, ya iniciada la Revolución, de los diferentes líderes que se pronunciaron a favor de banderas ideológicas similares a las propuestas por el PLM en 1906. Este enfrentamiento incluyó a líderes políticos desde Madero hasta Carranza, "con quienes nunca aceptó colaborar y a los cuales criticó duramente a través de Regeneración. El único que se salvó de esta crítica fue el líder suriano Emiliano Zapata" (INHRM 1985, 16).

Finalmente, el reconocimiento exclusivo de los años donde Ricardo Flores Magón apareció públicamente como liberal deja a un lado su mérito intelectual como teórico del anarquismo internacional.[2]También esconde del reconocimiento popular sus años de lucha valiente al frente del PLM en la etapa iniciada en 1908 donde los miembros del partido, encabezados por su presidente, promueven abiertamente los principios anarquistas como solución a los problemas políticos, económicos y sociales de México. La convicción y esfuerzo decidido de Flores Magón como líder anarquista le costaría años de persecución y encarcelamiento por parte del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica a petición o bajo el respaldo de distintos gobiernos "revolucionarios" mexicanos. Esta situación es análoga a la que sobrevivió Flores Magón durante su reconocida lucha contra el régimen de Porfirio Díaz, con la variante significativa de que su cruzada como anarquista le costaría la vida.

Este ensayo tiene como objeto señalar comprehensivamente los actos de Ricardo Flores Magón. Señalaremos tanto las acciones y los principios ideológicos que le han merecido reconocimientos nacionales, como aquellas acciones y aquellos principios que en su momento causaron controversia entre sus compañeros, le merecieron el desagrado de diversos caudillos revolucionarios y de sus gobiernos, y que posteriormente y de manera discreta se han editado del recuento público de sus meritos. La vida no se debe editar, mucho menos la de las mujeres y los hombres arquitectos de la nación. Ricardo Flores Magón no se dedicó a la lucha social para agradar a las mayorías o servir a las elites. No buscó el aplauso, ni el dinero. Su mira era más elevada, promovía la creación de un orden político y económico diferente, con fundamento en principios de equidad y colaboración permanente entre los hombres. Lo hizo de frente, sin la protección del anonimato o con el respaldo de un ejercito. Su iniciativa fue anterior a la de la mayoría de los futuros líderes del movimiento social de 1910, arriesgando abiertamente su vida y perdiendo repetidamente su libertad. Sus actos inspiraron la acción de otros hombres, su inteligencia promovió el debate entre aquellos con quienes compartía principios pero discernía sobre los métodos de confrontación, su empeño no daba descanso a sus enemigos. En suma, exigió más de todos, y su capacidad de supervivencia ante la cruda represión del régimen de Porfirio Díaz sirvió como ejemplo de que un hombre en efecto hace la diferencia. Todo lo anterior lo distinguió de sus cogeneracionales y por ello Ricardo Flores Magón merece ser reconocido por las generaciones que le siguen.

Para llevar a cabo el análisis comprehensivo de la vida del luchador social, presentaré primero diversas interpretaciones de biógrafos e historiadores sobre su pensamiento e influencia histórica. Al hacerlo, señalaré las principales controversias que surgen entre ellos. En segundo lugar, haré un recuento biográfico del pensador oaxaqueño aprovechando el trabajo de investigación de diversos autores, la memoria escrita de sus contemporáneos y textos del propio Flores Magón. Con ello pretendo poner al alcance del lector información básica, pero suficiente, que le permita tomar partido en las disyuntivas que se han generado alrededor de la vida de este mexicano ejemplar.

Finalmente, espero que este ensayo provoque en el lector un impulso por indagar más sobre la biografía de las mujeres y los hombres que dedicaron su talento a fines superiores al beneficio personal. Asimismo, invito a poner en duda los recuentos epopéyicos sobre los héroes nacionales y las simples disyuntivas entre buenos y malos en la historia de México.[3]

Las controversias biográficas sobre la ideología e influencia histórica de Ricardo Flores Magón

Las interpretaciones sobre la convicción ideológica de Ricardo Flores Magón se pueden agrupar en dos tesis encontradas. La primera incluye aquellos autores que ven en el líder mexicano a un hombre que vivió un proceso de evolución intelectual pasando del liberalismo al anarquismo. Ward S. Albro, en su libro Always a Rebel: Ricardo Flores Magón and the Mexican Revolution describe dicha evolución en los siguientes términos: "Probablemente, lo más que se puede decir sobre los puntos de vista de Ricardo Flores Magón en 1905 es que continuaba su radicalización del liberalismo de 1900 hacia el anarquismo" (Albro 1992, 30). "Públicamente, al menos a partir de 1908 y mucho antes de manera privada, Flores Magón fue un anarquista confeso, quien al final de su vida fue reconocido como un prominente teórico anarco-comunista" (Albro 1992, xv).

El Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM) comparte esta versión en su estudio sobre los Hermanos Flores Magón, donde además enuncia las consecuencias de este viraje ideológico: "(Después del auto-exilio en 1905) Ricardo se volvió día con día más radical, transitando del liberalismo positivista de los primeros años de lucha hacia un anarquismo internacionalista. … Su posición anarquista le acarreó la marginación del proceso revolucionario, así como la persecución de las autoridades estadounidenses" (INEHRM 1985, 16).

En el mismo sentido, aunque manifestando una distribución temporal distinta, Donald C. Hodges describe la evolución ideológica de Flores Magón en tres etapas. "Entre 1901 y 1905 promovió el liberalismo mexicano defendiendo los principios de la Constitución de 1857 contra el gobierno de Porfirio Díaz. Entre 1905 y 1911 promovió una revuelta populista o democrática en contra del régimen de Díaz y habló a favor de la destitución de la oligarquía terrateniente. Finalmente, entre 1911 hasta su último encarcelamiento en 1918, Flores Magón abogó por una revolución total en contra del capital y el estado" (Hodges 1986, 83).

A pesar de que la tesis compartida por Albro, el INEHRM y Hodges, entre otros,  encuentra su fundamento en el análisis de documentos públicos firmados por Flores Magón, distintos escritos privados del propio Ricardo o declaraciones posteriores a su muerte por sus compañeros de proyecto político, indican que Flores Magón fue un anarquista desde temprana edad y que simuló ser liberal por estrategia política.

Encontramos prueba de lo anterior en una carta escrita por Ricardo entre el 13 y 15 de junio de 1908, donde describe su condición ideológica a su hermano Enrique y a Práxedis G. Guerrero[4], notable luchador social mexicano quien fallece a los veintiocho años de edad en los inicios de la Revolución Mexicana:

"Todo se reduce a una simple cuestión de tácticas. Si desde el principio nos hubiéramos presentado como anarquistas, nadie, o quizá tan solo unos pocos, nos hubieran escuchado. Sin habernos presentado como anarquistas hemos sido capaces de sembrar en las mentes ideas en contra de la clase propietaria y en contra de la casta gobernante. Ningún partido liberal en el mundo tiene las tendencias anticapitalistas que están a punto de producir una revolución en México, y esto se ha logrado sin decir que somos anarquistas, … Con la finalidad de no dirigir a la nación entera en nuestra contra, debemos seguir las mismas tácticas que hemos practicado con tanto éxito: seguiremos llamándonos liberales en el curso de la revolución pero en realidad estaremos promoviendo el anarquismo y realizaremos actos anarquistas. Debemos arrebatarle la propiedad a la burguesía para restituírsela al pueblo" (González Ramírez 1964, 202 - 209 y Albro 1992, 102).

Otra versión de esta tesis la encontramos en un texto de Enrique Flores Magón, hermano menor de Ricardo y su compañero en la prolongada lucha contra el régimen de Díaz y diversos gobiernos surgidos de la Revolución. Las siguientes líneas provienen del prólogo a una publicación post-mortem de los discursos políticos de Ricardo.

"Conocedores del medio en el que vivíamos y de la sicología, tradiciones, prejuicios, atavismos, etc., etc., del pueblo mexicano, y teniendo en cuenta el antagonismo, (o, mejor dicho, el miedo), del pueblo de entonces ante las ideas avanzadas, comprendimos desde luego lo imprudente que hubiera sido declarar nuestros postulados anarquistas… por tal motivo, nuestro plan fue organizar el Partido Liberal Mexicano, fortalecerlo y después darle un programa cualquiera a seguir, (como lo fue el de julio de 1906), que nos sirviera de pretexto para soliviantar en armas al pueblo mexicano en contra de Porfirio Díaz… Fue para nosotros altamente penoso tener que ocultar nuestra identidad anarquista y concretar nuestros escritos a arengas patrióticas que no sentíamos y a simular ser políticos cuando abominábamos la política" (Flores Magón 1982, 12-13).

Una prueba más de esta tesis proviene de Librado Rivera, miembro prominente del Partido Liberal Mexicano y compañero de Flores Magón en la prisión de Leavenworth, Kansas, donde Ricardo fallece. El texto se extrae del prólogo que Rivera redactó, en 1924, a la biografía de Flores Magón escrita por Abad de Santillán: 

"Florencio Bazora (anarquista español) comprendía cuáles eran los fines de Flores Magón: trabajar en el seno del Partido Liberal para extender, en el pueblo mexicano, los hermosos ideales que él ya acariciaba y que eran los anarquistas. Este era en realidad el plan de Flores Magón obrar con tacto para que las masas no nos abandonaran y evitar que se pusiera más fuerte la dictadura de Porfirio Díaz. … En ese tiempo (1905), repito, ya el plan de Ricardo era más bien el de obrar con táctica que por falta de conocimiento de las ideas anarquistas" (Abad de Santillán 1978, 16 - 17).

¿Qué ideología defendió Ricardo Flores Magón, la liberal o la anarquista? ¿Vivió un proceso de evolución intelectual o estratégicamente escondió sus convicciones políticas? Para dar respuesta a estas preguntas es importante definir los conceptos ideológicos aludidos para identificar sus características en el recuento biográfico de Flores Magón que haremos en la siguiente parte de este ensayo. La palabra liberal, escribe Norberto Bobbio, tiene "una definición peligrosa, entre otras cosas porque no siempre los grupos y partidos que se inspiraban en ideas liberales adoptaron el nombre de liberal, de la misma manera que no siempre los partidos liberales ejercieron una política coherente con el principio reclamado" (Bobbio 1983, 877). Además, para describir acertadamente a una persona como liberal se debe tener presente el momento histórico en cuestión, ya que una característica de los liberales es su promoción al cambio, en donde enfrentan a los conservadores, quienes defienden los privilegios de elite. Así, bajo el sistema feudal, la elite era la aristocracia y los liberales promovían el capitalismo. Sin embargo, la industrialización del siglo XX ha convertido a los capitalistas en la nueva elite, lo que provoca la necesidad de una nueva respuesta liberal. Esta ha sido "la de promover la intervención estatal para defender los derechos individuales de los excesos de la expansión y explotación capitalista" (Johnson 1995, 54).[5]

El liberalismo tiene sus raíces en la Ilustración europea y sus fundamentos son el respeto de la libertad individual y el reconocimiento de la pluralidad dentro de los grupos sociales. En el contexto histórico de Flores Magón, es decir a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, el liberalismo ya había transcurrido por dos etapas de maduración. La primera obedeció al "debate sobre la libertad religiosa, con la necesaria separación entre lo político y lo religioso (Milton, Locke), (y la segunda a) la defensa de los partidos políticos como canales de expresión de los diversos grupos sociales (Hume y Burke)" (Bobbio 1983, 886).

En suma, los liberales del tiempo histórico que nos ocupa tienen las siguientes características: defienden la libertad individual y respetan la diversidad social; garantizan los derechos del individuo frente al poder político; reconocen los derechos de expresión, propiedad privada y representación política; impulsan el establecimiento del estado de derecho, aboliendo los tribunales especiales; anteponen la razón a las creencias religiosas y en consecuencia promueven atinadamente la separación entre el Estado y el clero.

En cambio, una sociedad anárquica tiene como fundamento la liberación del individuo de cualquier imposición externa en el nivel individual y social. En palabras de Bobbio, "la doctrina anárquica se resume en una palabra: libertad". Así, los anarquistas rechazan toda autoridad, desde la divina, hasta el Estado y la ley. El rechazo a la religión no responde a una preferencia por las ideas racionales como sucede en el argumento liberal, más bien su anticlericalismo rechaza la existencia de una autoridad superior al individuo. En cuanto a la ley y el Estado, los anarquistas sostienen que su objeto principal es el de respaldar los intereses de la dominación y la explotación capitalista. Sugieren que al eliminar la propiedad privada del capital y el trabajo a sueldo, "el pueblo tendería naturalmente hacia acuerdos sociales colectivos, basados en la cooperación mutua entre sus miembros, donde el orden se podría mantener sin la coerción ejercida por una autoridad central" (Johnson 1995, 10).

La estructura económica consecuente se basa en un elemento cooperativo, "es decir la libre asociación de individuos para fines productivos o de distribución de los bienes producidos (bajo el lema a cada uno según sus propias necesidades)" (Bobbio 1983, 29).[6]En este orden social la eliminación de toda dirección autoritaria es posible a través de la instauración de una autogestión desde abajo en donde se determinan tanto los objetivos comunes, como los medios técnicos para lograr dichos fines.

Como se puede deducir de estas líneas, el liberalismo y el anarquismo tienen sensibles coincidencias entre sí: ambos principios ideológicos luchan contra la tradición, los privilegios de la elite económica y la influencia de la iglesia en política; además, los dos pregonan la libertad del individuo. En síntesis, ambos son producto de la Ilustración, pero sus diferencias también son marcadas. Los liberales promueven el establecimiento del estado de derecho, impulsan el sistema capitalista y respetan la propiedad privada, tres elementos que los anarquistas pretenden eliminar de la sociedad.[7]Dicho esto podemos revisar la segunda controversia académica sobre la vida de Ricardo Flores Magón.

Al igual que su definición ideológica, la influencia del pensador oaxaqueño durante la Revolución de 1910 es motivo de polémica entre biógrafos e historiadores. Para autores como Cockcroft (1999) o Luna Arroyo (1990), Flores Magón es un precursor intelectual del movimiento armado junto con otros liberales como Camilo Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama, Librado Rivera y Juan Sarabia. El mismo Díaz Soto y Gama le concede el título de "auténtico precursor de la Revolución Mexicana" en el discurso que pronuncia en 1924, en su carácter de Diputado Federal, al día siguiente de la muerte del presidente del PLM (Flores Magón 1982, 18).

En un sentido opuesto, el historiador Alan Knight diciente en las páginas de su libro The Mexican Revolution de la tesis descrita anteriormente. En dicho texto Knight afirma que "cuando un antiguo régimen cae producto de un levantamiento social, historiadores se ocupan pronto de buscar entre las piedras para desenterrar las "raíces de la Revolución". La tendencia es la de buscar y encontrar pronunciamientos ideológicos que coincidan con el pensamiento revolucionario posterior. … Pero hay una evidente falacia aquí: similitud ideológica no implica una conexión causal; post hoc no significa propter hoc. … Relaciones causales no pueden ser inferidas a partir de una simple congruencia ideológica - por ejemplo la comparación del Programa de Saint Louis (del PLM) de 1906 y la Constitución de 1917. En cambio las relaciones causales deberían ser señaladas por un nexo constante entre las acciones y las decisiones de los hombres en los años en cuestión. En el caso del PLM este nexo es difícil de encontrar" (Knight 1990, 46).

Esta apreciación la comparte el historiador Francois - Xavier Guerra en su libro La Sucesión Presidencial de 1910, donde hace un recuento de los relatos de diversos actores principales de la crisis final del porfiriato. Guerra describe que "en la inmensa mayoría de estos relatos, los clubes liberales no han dejado más que un vago recuerdo de una agitación de jóvenes, y el magonismo, el de una propaganda socialista. Para estos autores, éstos son pues, fenómenos que pueden citarse en una descripción del estado general del país, pero su evocación no es pertinente en el marco de la política" (Guerra 1999, 7).

La polémica sobre la importancia de Ricardo Flores Magón en la Revolución mexicana no se detiene en su figura como precursor. También existen al menos dos tendencias divergentes que analizan la influencia del pensador oaxaqueño una vez en marcha el movimiento social. La primera, respaldada por autores como Albro y Cockcroft, entre otros, señala que las pugnas al interior del grupo liberal de principios del siglo XIX, así como las divisiones posteriores en el seno del PLM, comprometieron la influencia ideológica y personal de los liberales a lo largo del movimiento revolucionario. James Cockcroft lo describe de la siguiente manera: "[t]odos los intelectuales activos en la Revolución mexicana tendieron más bien a luchar entre ellos mismos que a unificarse en un solo grupo o dirigente revolucionario. Este patrón de división en sus intelectuales causó en parte que los seguidores obreros y campesinos de la Revolución mexicana acabaran por luchar unos contra otros, en lugar de unirse en los objetivos antiburgueses como inicialmente lo había planeado el PLM" (Cockcroft 199, 215). Como veremos más adelante, Flores Magón fue un actor central en los dos procesos de división antes señalados.

La interpretación contraria la defienden, entre otros, Abad de Santillán y Norberto Bobbio. Estos autores señalan la importancia de la consolidación de un grupo de pensadores progresistas y líderes sociales alrededor del liderazgo intelectual de Ricardo Flores Magón. La influencia de este grupo, cuyos miembros cambiaron a lo largo del tiempo, radica en el contenido ideológico avanzado de sus documentos publicados tanto en 1906, como en 1911. Según estos autores, las ideas publicadas marcaron una pauta ideológica para los otros grupos revolucionarios. En palabras de Norberto Bobbio:

"Siempre un paso más adelante que las fuerzas comprometidas en el proceso revolucionario, el magonismo cumplió un papel de decisiva importancia en la radicalización creciente de la revolución. Cuando ésta se detuvo, plasmando en la Constitución de 1917 las banderas de lucha proclamadas por el programa de 1906 del PLM, ya antes el magonismo había radicalizado nuevamente sus posiciones en el nuevo programa de 1911, que reivindicaba la destrucción del poder capitalista y la creación de una sociedad igualitaria basada en comunidades indígenas de la tierra y la colectivización obrera de las fábricas y los talleres" (Bobbio 1983, 42 - 43).

Con este texto de Norberto Bobbio concluimos la exposición de las principales controversias académicas que genera el recuento de la vida de Ricardo Flores Magón. Recapitulando lo dicho hasta ahora, al principio de este ensayo propusimos dos preguntas para revisar la vida del luchador social mexicano a través de diversas investigaciones y documentos históricos. Las preguntas fueron las siguientes: ¿Qué ideología defendió Ricardo Flores Magón? ¿Cuál fue su influencia en la Revolución Mexicana de 1910? Al revisar diversas fuentes biográficas encontramos tres controversias interesantes. La primera entre dos grupos de autores, donde unos consideran que Flores Magón vivió un proceso de evolución intelectual entre el liberalismo y el anarquismo, mientras los otros sostienen que Flores Magón fue un ideólogo anarquista que promovió ideales liberales por estrategia política. La segunda se desenvuelve entre autores que por un lado consideran al pensador oaxaqueño como precursor de la Revolución mexicana, mientras otros no encuentran un nexo causal entre los actos del Presidente del PLM y los grupos que combatieron en la lucha armada. Finalmente, la tercera controversia se da entre aquellos que piensan que el magonismo provocó divisiones entre los librepensadores de principios del siglo XX, comprometiendo su influencia ideológica en la Revolución, y otros quienes consideran que lejos de dividir, el discurso de Flores Magón y los documentos del PLM establecieron los principios ideológicos a seguir por diversos grupos en el movimiento social. Con este mapa de controversias en mente revisemos la vida de Ricardo Flores Magón.

Recuento Biográfico de la vida de Ricardo Flores Magón

Ricardo Flores Magón nació en San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca el 16 de septiembre de 1874; es decir, un año después del nacimiento de Francisco I. Madero y tres años antes de que Porfirio Díaz fuera Presidente de México por primera vez. El padre de Flores Magón, Teodoro Flores, fue militar y campesino, y como un gran número de mexicanos en el revoltoso siglo XIX, sirvió humildemente al país en la defensa contra las invasiones de los Estados Unidos de Norteamérica y Francia, y formó parte de la causa liberal en la Guerra de Reforma. Su trayectoria militar no se tradujo en riqueza personal. Se retiró del ejercito como teniente coronel y su último servicio fue bajo el mando de Porfirio Díaz con el objeto de restaurar la República y la presidencia de Benito Juárez.

En 1867, luego del triunfo de la causa liberal, Teodoro Flores regresó a cultivar la tierra de Oaxaca y se casó con Margarita Magón. Esta mujer, emprendedora y valiente, es la primera responsable del alcance histórico de su hijo Ricardo. Tiempo después del nacimiento de sus tres hijos, en tres poblados distintos de Oaxaca, Jesús en San Simón, el 6 de junio de 1872, y Enrique en Teotitlán del Camino, el 13 de abril de 1877, y a pesar de las restricciones económicas que enfrentaban, Margarita Magón convenció a Teodoro Flores de trasladar a su familia a la Ciudad de México. Una vez en la capital de la República, Margarita Magón inscribió a Jesús y a Ricardo en la Escuela Nacional Superior Número 1 y después en la Escuela Nacional Preparatoria. Aprobados los cursos correspondientes, los dos hermanos ingresaron a la Escuela de Jurisprudencia donde adquirieron los conocimientos necesarios que posteriormente les permitirían defenderse, con relativo éxito, frente a diversos tribunales caracterizados por su parcialidad.

En sus años de educación superior, Jesús y Ricardo, incursionaron en actividades periodísticas y tuvieron sus primeros acercamientos con movimientos organizados contra el régimen de Porfirio Díaz. En el mes de mayo de 1892, se unieron a una protesta estudiantil en contra de la segunda reelección consecutiva de Díaz, y si bien su participación fue menor y de ella no podemos extraer algún elemento ideológico además del evidente rechazo al intento reeleccionista del dictador, ambos hermanos sintieron en propia piel el brazo opresor del régimen y templaron su carácter por vez primera en la cárcel.

En el futuro, los constantes encarcelamientos harían desistir a Jesús Flores Magón del enfrentamiento directo contra el régimen de Díaz, mientras que tuvieron el efecto contrario sobre el ánimo revolucionario de Ricardo y Enrique. Parecería que para estos dos hombres la cárcel significaba la confirmación de la rectitud de sus actos y la privación de su libertad les imprimía valor para enfrentar de nuevo, y en varias ocasiones con mayor fuerza, tanto al gobierno de Díaz, como a los distintos gobiernos a lo largo de la Revolución.

El año 1893 es uno significativo para Flores Magón por dos factores independientes entre sí. Por un lado, Ricardo hace su primera incursión en el periodismo como editor y escritor en "El Demócrata", órgano de difusión del grupo estudiantil "Centro Antireeleccionista". A pesar de que el periódico fue suprimido meses después por el gobierno porfirísta, el periodismo crítico sería característico en la lucha social de Flores Magón, indistintamente de su localización geográfica o de su condición judicial.

En segundo término, 1893 esta marcado por un hecho familiar cuya influencia ideológica y sentimental en Flores Magón ha sido poco estudiada é incluso ha sido descrita como inconsecuente por autores como Luna Arroyo (1990). El hecho es que en septiembre de 1893 fallece Teodoro Flores dejando a Ricardo huérfano a los 19 años de edad. Poco después de este hecho los hermanos Flores Magón guardarían siete años de silencio público en el desarrollo político de México.

La mayoría de los biógrafos simplemente no hacen referencia sobre estos siete años. Entre aquellos quienes tratan el tema, Ward S. Albro infiere que la ausencia de los Flores Magón de la historia nacional durante el periodo 1893 - 1900 obedece a la necesidad económica consecuente con el fallecimiento de su padre. Albro describe que después de siete años de trabajar como abogados, los tres hermanos Flores Magón - Enrique habría recibido instrucción jurídica en este periodo - contaban con un patrimonio propio e independiente de la política que les permitió reincorporase a la vida pública. En cambio, el INEHRM defiende una tesis contraria y redacta que esos años constituyen una "etapa borrascosa de la vida de Ricardo Flores Magón, (donde) al parecer se dedica a la bohemia y la francachela" (INEHRM 1985, 53). Finalmente, James Cockcroft relata que en ese periodo "Enrique tenía que trabajar como aprendiz de carpintero… Jesús terminó sus estudios de derecho (y) Ricardo se dio de baja en la Escuela de Jurisprudencia de la ciudad de México después de tres años" (Cockcroft 1999, 83).

Si bien los tres enfoques citados son distintos entre sí, tienen en común la apreciación de que el fallecimiento de Teodoro Flores tiene una consecuencia meramente económica sobre sus tres hijos. Todos omiten la posible influencia ideológica o anímica que este hecho pudo llegar a tener en la formación del pensamiento y del carácter de Ricardo Flores Magón. Para esta suposición no encontré prueba escrita, pero aún así la omisión merece un comentario pues constituye un lugar común entre los biógrafos e historiadores afirmar que los primeros impulsos liberales de Flores Magón provinieron de la influencia de su padre, quien como ya dijimos combatió en la Guerra de Reforma a favor de la causa liberal. Sí su padre fue una figura relevante en la definición ideológica de Flores Magón, ¿porqué no suponer que su fallecimiento, su ausencia, tendría también algún impacto en la formación del carácter y la definición ideológica del joven luchador social?

Teodoro Flores destinó gran parte de su vida y de su salud al objetivo de consolidar un gobierno comprometido con los derechos liberales. Sin embargo, al llegar Díaz al poder, el último general bajo el cual Teodoro Flores sirvió a la causa liberal, su gobierno puso sistemáticamente a un lado aquellos principios. Por el contrario, dicho gobierno fue el responsable del creciente poder acumulado por el clero y la milicia, así como de la inequidad bajo la cual vivían la mayoría de los mexicanos, incluyendo la familia Flores Magón. Algunos autores como José C. Valades (1983) y Abad de Santillán (1978) escriben que Jesús y Ricardo ingresaron a la Escuela Nacional Superior No 1 y a la Escuela Nacional Preparatoria gracias a las relaciones personales de Teodoro Flores, pero ninguno describe la situación económica de la familia Flores Magón como holgada o relata la existencia de privilegios permanentes atendiendo el carácter de militar retirado del padre.[8]

El hecho documentado hasta ahora es que a la muerte de su padre, Ricardo Flores Magón dejó de participar activamente en contra del régimen de Porfirio Díaz, pero cuando regresó a la escena nacional lo hizo con talento y dedicación. Si bien no existe un recuento claro sobre las actividades de Ricardo durante sus años de silencio público, estos no fueron de ninguna manera años de inactividad personal. Librado Ribera afirmaría en 1923 que "ya en 1900 Ricardo conocía La Conquista del Pan y la Filosofía Anarquista por Pedro Kropotkin; había leído a Bakunin, las obras de Juan Grave, Enrique Malesta y Máximo Gorki; conocía también obras de otros autores menos radicales, como León Tolstoi y Vargas Vila; pero era a los primeros a quienes el respetaba como sus maestros y a quienes conservaba especial predilección" (Abad de Santillán 1978, 14).

El conocimiento de la obra de autores anarquistas no infiere que Flores Magón haya sido un anarquista cuando reaparece en el recuento de la historia pública nacional, pero es lógico afirmar que Flores Magón no hubiera podido defender los ideales anarquistas sin haberlos conocido antes a través de la lectura de los autores citados. Por ello la fecha de lectura de dichos libros puede ser un indicador sobre el primer acercamiento de Ricardo al anarquismo y por lo tanto un elemento a considerar sobre la veracidad de su convicción liberal en su participación política de principios del siglo XX. Según Cockcroft (1999) Flores Magón conoce los textos anarquistas por vez primera en la biblioteca de Camilo Arriaga en San Luis Potosí en 1901. Asimismo, Luna Arroyo afirma que Flores Magón leyó dichos textos durante los meses que estuvo en prisión entre 1901 y 1902, "lo que lo convirtió completamente al anarquismo que predicó a partir de entonces" (Luna Arroyo 1990, 474). Los tres autores citados permiten especular sobre la veracidad de una de las tesis expuestas en la primera parte de este ensayo, es decir que antes de 1905, fecha del nacimiento del PLM, Flores Magón era ya un anarquista que simulaba convicciones liberales para efectos políticos. Sin embargo, debo subrayar que a través del recuento bibliográfico del pensador oaxaqueño, que retomaremos a continuación, no se encuentra acción pública o privada alguna anterior a 1908 que compruebe esta tesis.

El 7 de agosto de 1900 aparece Regeneración, publicación dirigida y editada por Jesús y Ricardo Flores Magón, entre otros. El periódico, nace bajo el lema "periódico jurídico independiente" y tiene el objetivo de denunciar los abusos y las injusticias cometidas en los tribunales de la administración de Porfirio Díaz. Pocos meses después, y consecuente con la creciente participación de Jesús y Ricardo en los movimientos liberales, Regeneración se publicaría bajo el lema de "periódico independiente de combate" donde la crítica al régimen de Díaz se extiende a toda la estructura de gobierno y no solo al Poder Judicial. Esta publicación, que a partir de 1906 se convertiría en el órgano oficial del Partido Liberal Mexicano, sufriría constantes censuras por los gobiernos de México y los Estados Unidos de Norteamérica a lo largo de sus 20 años de vida interrumpida.

Poco después de la reaparición de los Flores Magón en la escena nacional, en el mes de septiembre de 1900, se establece el Club Liberal Ponciano Arriaga en San Luis Potosí. Este Club político era presidido por Camilo Arriaga, empresario potosino quien era descendiente del Constituyente de 1857, a quien el Club honraba con su nombre. Alrededor de Arriaga se reunieron los librepensadores más destacados de su generación, entre quienes se encontraban Librado Rivera, Antonio Díaz Soto y Gama, y Juan Sarabia[9]. El Club promovía la formación de organizaciones similares alrededor del país a fin de exigir al gobierno de Porfirio Díaz el reestablecimiento de facto de los principios liberales de la Constitución de 1857, al tiempo de denunciar el resurgimiento del clericalismo durante el porfiriato. La convocatoria liberal tuvo un éxito inmediato y Arriaga decidió convocar a delegados de cada club liberal en la República, así como a representantes de cuatro periódicos que habían promovido las actividades del Club Ponciano Arriaga, a celebrar el Primer Congreso Liberal, el 5 de febrero de 1901 en San Luis Potosí.

Ricardo Flores Magón atendió dicho congreso en su calidad de representante del periódico Regeneración y en su intervención criticó severamente la honestidad y los resultados del régimen de Díaz rebasando con ello la marcada línea anticlerical, establecida por la mayoría de los oradores que le prescindieron en el uso de la palabra. Su participación fue bien recibida, y aunque sus conclusiones no fueron incluidas en la resolución final del congreso, su calidad intelectual le valió la inclusión en la elite del club liberal. Así se conformó una identificación ideológica con Arriaga, Díaz Soto y Gama, Sarabia y Rivera con quienes compartiría los cargos de dirección del Club Liberal Ponciano Arriaga y tiempo después formaría, con los últimos dos, el Partido Liberal Mexicano.

Su relación con Arriaga sería volátil. En los primeros años la identificación política fue cercana. Flores Magón promovió las actividades de Arriaga a través de Regeneración y Arriaga patrocinó en reiteradas ocasiones el esfuerzo periodístico de Ricardo, Jesús y Enrique, a quienes incluso apoyó económicamente en reiteradas ocasiones cuando fueron encarcelados por el régimen de Díaz. En 1903 Arriaga presentó a Flores Magón con Francisco I. Madero, quién aportó recursos para Regeneración y colaboró en el financiamiento del naciente Partido Liberal Mexicano en San Louis Missouri en 1905. Sin embargo, poco después las diferencias ideológicas entre estos tres hombres serían notables. Ricardo defendía los derechos de los obreros y los campesinos y promovía una confrontación armada contra el gobierno de Díaz, mientras que Arriaga y Madero promovían la participación política de los liberales a través de los procesos electorales. La ruptura irreconciliable con Arriaga aparecería en las páginas del periódico el Colmillo Público el 8 de octubre de 1905: "Hoy Camilo habita en el Consulado de San Luis Missouri, se sienta a la mesa del cónsul… optó por ahorcar el ideal, por volver las espaldas a los liberales y por implorar humildemente del poder el pan de munición o la tajada de carne que dignara, a cambio de sus servicios confidenciales y que no tienen nombre en el diccionario de la dignidad" (Cockcroft 1999, 118). Poco después la relación entre Madero y Flores Magón también se enfriaría considerablemente[10].

El desarrollo del Club Liberal Ponciano Arriaga y la influencia periodística creciente de Regeneración llamaron pronto la atención del régimen de Díaz. La imprenta del periódico fue clausurada varias veces, razón por la cual los hermanos Flores Magón colaboraron en la iniciación de publicaciones paralelas. Así se crearon los periódicos El Hijo del Ahuizote, El Padre del Ahuizote, El Nieto del Ahuizote y el Bisnieto del Ahuizote, todos ellos de corta vida. En junio de 1903, "los tribunales pronunciaron un fallo por el que se prohibió la circulación de cualquier periódico escrito por Flores Magón. (Tiempo después) la Suprema Corte de Justicia confirmó el fallo" (Abad de Santillán 1978, 29). Adicionalmente, entre los meses de octubre de 1901 y de octubre de 1903, Ricardo fue encarcelado tres veces y sobrevivió, de manera intermitente, cerca de año y medio en prisión. La mayor parte de sus condenas las cumplió en la cárcel de Belén, experiencia amarga cuya descripción, redactada años después y citada por múltiples autores, a continuación transcribo: 

"Alguna vez, cuando aún era joven, fui internado durante varias semanas en un calabozo oscuro, tan oscuro que me impedía verme las manos. Esto aconteció en la ciudad de México, durante aquel horripilante periodo en que Díaz imperaba con mano sangrienta. El calabozo carecía de pavimentos y constituía una capa de fango, de tres o cuatro pulgadas de espesor, mientras que las paredes rezumaban un fluido espeso que impedía secar las expectoraciones que negligentemente habían arrojado sobre ellas los incontables y descuidados ocupantes anteriores. Del techo pendían enormes telarañas, desde las que acechaban negras y horribles arañas. En un rincón estaba el albañal, que era un agujero donde entraba el aire. Ese era uno de los calabozos en los cuales el déspota acostumbraba arrojar a sus opositores, con la esperanza de quebrantar sus espíritus… En mi horrible morada pude soportar el viscoso contacto de las paredes -a cuyo recuerdo me estremezco ahora-; mis pulmones, entonces jóvenes y sanos, pudieron resistir el veneno de aquella tumba; mis nervios, aunque sensibles, pudieron ser amaestrados por mi voluntad para responder con sólo un leve estremecimiento a los asaltos y mordiscos de las ratas en la oscuridad… Mi petate estaba húmedo, así como mi indumentaria; de vez en cuando un golpe en el petate o en el fango, o de mañana en mi cuerpo, me indicaba que una araña había caído y un estremecimiento recorría mi sistema. Pude sobrepasarlo todo excepto la ausencia de luz. Necesito luz. Necesito luz…" (Silva Herzog 1983, 24).

Durante la estancia de Jesús y Ricardo Flores Magón en la cárcel de Belén, el régimen de Díaz trató de persuadir a su madre para que ella desanimara a sus hijos de promover una confrontación con el gobierno. "Margarita Magón respondió que prefería ver a sus hijos muertos antes que ser causante de su claudicación" (Abad de Santillán 1978, 26). Poco tiempo después, Margarita Magón falleció mientras sus hijos aun estaban en Belén. El régimen no tuvo consideración alguna sobre este hecho y ambos hermanos continuaron presos durante los servicios funerarios. Una vez en libertad, Jesús se retiró a la vida privada y su lugar de lucha fue ocupado por su incansable hermano menor Enrique.

Después de este periodo de persecuciones y ante el fallo judicial, confirmado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ricardo y Enrique Flores Magón decidieron mudarse a los Estados Unidos de Norteamérica. Con el cambio de residencia los Flores Magón buscaban un ambiente de libertad que les permitiera expresar sus ideas. Diversos intelectuales y líderes sociales hicieron lo propio, bajo la creencia de que su vida, bienes y libertad estarían a salvo en el vecino país del norte. Estaban equivocados, el gobierno federal de los Estados Unidos de Norteamérica reconocía y respaldaba al gobierno de Porfirio Díaz. Asimismo, las autoridades estatales de ambos lados de la frontera no deseaban que su territorio fuera ocupado por rebeldes, ni que fuera punto de partida de movimientos subversivos. Diversos ordenamientos jurídicos federales y locales estadounidenses permitieron la persecución de los líderes mexicanos.

Ricardo Flores Magón llegó a Laredo, Texas en 1904 acompañado por su hermano Enrique, Juan y Manuel Sarabia, y Santiago de la Hoz. El grupo contaba con escasos recursos económicos y a simple vista uno no podría pronosticar que tuviesen la capacidad de organización y convocatoria para fundar en el futuro próximo el Partido Liberal Mexicano, imprimir y distribuir Regeneración, e intentar en dos ocasiones iniciar un movimiento revolucionario en México. El mismo año de su arribo a Texas el grupo liberal fue objeto de diversas persecuciones que se orquestaba desde México en su contra. Ricardo Flores Magón sufrió un atentado contra su vida, del cual lo salvó Enrique al interponerse entre un asesino a sueldo armado con un cuchillo y la espalda de su hermano mayor. Por este hecho Enrique Flores Magón fue puesto en prisión bajo el cargo de "alteración del orden público". Sobra decir que el fallido homicida fue puesto en libertad. Este ambiente adverso fue razón suficiente para que los liberales se trasladaran al norte, iniciando un peregrinaje por diversos estados del país vecino. Así, viajaron de Texas a Saint Louis, Missouri, para después vivir intermitentemente en Arizona, California y de nuevo en Texas. Por algunos meses, Ricardo residió en Canadá acompañado de otros luchadores sociales.

En 1905, los liberales establecieron su residencia en Saint Louis, Missouri y comenzaron los trabajos para conformar un partido político. Ricardo recibió el último apoyo económico proveniente de Francisco I. Madero a principios de 1905, al tiempo que se incorporaban al grupo original Antonio I. Villareal y Librado Rivera. El grupo fue capaz de publicar Regeneración a finales de febrero de ese año, cuando las convicciones ideológicas de los miembros se empezaban a distinguir, a pesar de que aun no podían definirse claramente entre liberales, socialistas o anarquistas.[11]Sin embargo, para todos ellos era claro que la restauración de los principios liberales de Juárez bajo el régimen político vigente no sería suficiente para establecer un orden justo en México. Por ello, indistintamente de las preferencias liberales, socialistas o anarquistas de cada quién, los miembros del grupo mantenían su unidad alrededor del enemigo común: el régimen de Porfirio Díaz (Albro 1992, 30).

Bajo el objetivo de derrocar a dicho régimen, el 28 de septiembre de 1905 se constituyó la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano con la siguiente estructura:

Ricardo Flores Magón

Presidente

Juan Sarabia

Vicepresidente

Antonio I. Villarreal

Secretario

Enrique Flores Magón

Tesorero

Librado Rivera

Vocales

Manuel Sarabia

Vocales

Rosalío Bustamante

Vocales

Un mes después, los hermanos Flores Magón y Juan Sarabia fueron aprendidos por los detectives de la agencia Pinkerton, contratada por el gobierno mexicano para perseguir a los miembros del PLM. Los tres estuvieron en prisión hasta enero de 1906. al tiempo que el servicio postal cancelaba la franquicia de Regeneración. Flores Magón culparía de estos hechos a Camilo Arriaga, a quien describiría como traidor. Una vez que los líderes del partido recobraron su libertad, iniciaron los trabajos para dotar al PLM de un programa político. Con ese fin pidieron apoyo a los miembros de diversos Clubes Liberales en la República Mexicana e incluso redactaron una invitación abierta al público en general en las paginas del periódico "El Colmillo Blanco". La emisión de un documento básico era de capital importancia para el PLM pues a través de él sería posible alcanzar un objetivo doble. En primer lugar, al presentar a la opinión pública un documento, el PLM estaría en posición de unificar bajo la misma bandera ideológica a sus simpatizantes presentes, además de sumar nuevos a través de la difusión del ideario en ambos lados de la frontera. Estos dos fenómenos permitirían concentrar y agregar nuevos recursos humanos y económicos indispensables para mantener en pie las actividades del partido. En segundo lugar, el documento también constituiría un programa de acción, es decir un manual político a seguir, donde se describirían las acciones concretas que realizaría el PLM una vez en el poder para impulsar el cambio político y económico de México. La importancia histórica de este documento fue notable y el origen de su autoría ha generado un intenso debate académico.

Después de meses de trabajo conjunto y bajo la permanente presión de las autoridades mexicanas a través de su contraparte norteamericana y la agencia de investigación privada Pinkerton[12], la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano expidió el Programa y Manifiesto del Partido Liberal Mexicano el primero de julio de 1906. El Programa estaba dividido en nueve temas[13]que incluían cincuenta y dos propuestas concretas describiendo a detalle los enunciados generales redactados en la Exposición Previa. El documento finaliza con un manifiesto donde se resumen los alcances del Programa y se afirma que este "sin duda, no es perfecto … pero es benéfico, y para las circunstancias actuales de nuestro país es salvador" (INEHRM 1985, 46).

El autor original del Programa y Manifiesto del PLM esta en duda. Para Abad de Santillán " [e]l programa del primero de julio se debe en gran parte a Juan Sarabia; Ricardo Flores Magón contribuyó en su parte más radical; pero se comprende que para él, como para otros muchos amigos del Partido Liberal, ese programa tenía sólo un valor pasajero para atraer los elementos liberales … y para no alejar repentinamente por el radicalismo de las demandas y reivindicaciones a una mayoría de afiliados" (Abad de Santillán 1978, 36). En cambio, Luna Arroyo sostiene que la autoría de los documentos del PLM reside en el hombre de mayor rango partidario que respalda el documento con su firma. En este caso, evidentemente, Ricardo Flores Magón (1990, 466).

"Florencio Barrera Fuentes afirma que el programa representaba un triunfo de los puntos de vista de Juan Sarabia y Camilo Arriaga sobre los de Flores Magón. Según este recuento, Ricardo hubiera publicado un manifiesto anarquista en 1906 si los otros miembros del Partido Liberal no lo hubieran disuadido de hacerlo" (Albro 1992, 49). En este sentido también se manifiesta Enrique Flores Magón al afirmar que el programa fue producto de un esfuerzo intelectual compartido y que Ricardo hubiera sido más radical. James Cockcroft es más preciso y observa que "Villarreal fue encargado de las secciones del PLM correspondientes a educación y agrarismo y Juan Sarabia escribió aquellas que se referían a los campesinos y obreros… Ricardo Flores Magón bosquejó una sección expositiva del programa" (Cockcroft 1999, 122 - 123).

Como se puede observar, las diversas tesis de biógrafos e historiadores no resuelven puntualmente este asunto. Pero a partir de estos enfoques podemos establecer un par de conclusiones generales. Por un lado, la mayoría de los autores citados estarían de acuerdo en que Ricardo Flores Magón no elaboró la parte sustancial del documento. Por otro lado, coinciden en que para esas fechas las ideas de Ricardo eran ya más radicales de aquellas expuestas en el Manifiesto y el Programa del PLM, y también más radicales de las convicciones de un importante sector de sus compañeros de partido. En suma, podemos decir que los documentos del Partido Liberal Mexicano son de autoría compartida, donde Ricardo Flores Magón no expresa la totalidad de las ideas políticas y económicas que él considera convenientes para México, pero que tiene el merito considerable de firmar y promover como presidente del PLM para unificar el esfuerzo de diversos pensadores y líderes sociales mexicanos en contra del régimen de Porfirio Díaz.

Aún así, para efectos del recuento ideológico de Ricardo Flores Magón y aceptando la versión de James Cockcroft de que el pensador oaxaqueño redactó la Exposición Previa del Manifiesto y el Programa, vale la pena señalar los siguientes párrafos como testimonio público de sus convicciones ideológicas:

"El partido liberal lucha contra el despotismo reinante hoy en nuestra patria, y seguro como está de triunfar al fin sobre la dictadura, considera que ya es tiempo de declarar solemnemente ante el pueblo mexicano cuáles son, concretamente, los anhelos que se propone realizar cuando logre la influencia que se pretende en la orientación de los destinos nacionales. … En los puntos del programa no consta sino aquello que para ponerse en práctica amerita reformas en nuestra legislación o medidas efectivas del gobierno " (INEHRM 1985, 19 - 20).

"Se consideran ilegales todas las reformas hechas a la Constitución del 57 por el Gobierno de Porfirio Díaz. … Las ventajas de alternabilidad en el poder y las de no entregar éste a un hombre por un tiempo demasiado largo no necesitan demostrarse. … Las manifestaciones del pensamiento deben ser sagradas para un gobierno liberal de verdad … Bajo los gobiernos populares no hay delitos de imprenta" (INEHRM 1985, 22).

"Si el clero en México, como en otros países, se mantuviera siempre dentro de la esfera religiosa, no lo afectarían los cambios políticos; pero estando, como lo está, a la cabeza de un partido militante - el conservador - tiene que resignarse a sufrir las consecuencias de su conducta. Donde la iglesia es neutral en política, es intocable para cualquier gobierno; en México, donde conspira sin tregua, aliándose a todos los despotismos y siendo capaz hasta de la traición a la patria para llegar al poder, debe darse por satisfecha con que los liberales, cuando triunfen sobre ella y sus aliados, sólo impongan algunas restricciones a sus abusos" (INEHRM 1985, 26).

"Es axiomático que los pueblos no son prósperos sino cuando la generalidad de los ciudadanos disfrutan de particular y siquiera relativa prosperidad. Unos cuantos millonarios, acaparando todas las riquezas y siendo los únicos satisfechos entre millones de hambrientos, no hacen el bienestar general, sino la miseria pública, como lo vemos en México" (INEHRM 1985, 31).

"El capitalista soberano impone sin apelación las condiciones del trabajo, que siempre son desastrosas para el obrero, y éste tiene que aceptarlas por dos razones: porque la miseria le hace trabajar a cualquier precio o porque, si se rebela contra el abuso del rico, las bayonetas de la dictadura se encargarán de someterlo. Así es como el trabajador mexicano acepta labores de doce o más horas diarias por salarios menores de setenta y cinco centavos. … Una labor máxima de ocho horas y un salario mínimo de un peso es lo menos que puede pretenderse para que el trabajador esté siquiera a salvo de la miseria, para que la fatiga no lo agote, y para que le quede tiempo y humor de procurarse instrucción y distracción después de su trabajo" (INEHRM 1985, 29).

"A los actuales poseedores de tierras les queda el derecho de aprovecharse de los productos de ellas, que siempre son superiores a los gastos de cultivo; es decir, pueden hasta seguir enriqueciéndose. No se les van a quitar las tierras que les producen beneficios, las que cultivan, aprovechan para pastos para ganado etc., sino sólo las tierras improductivas, las que ellos mismos dejan abandonadas y que, de hecho, no les reportan ningún beneficio" (INEHRM 1985, 33).

"¿Se conformará el pueblo con derrocar a la tiranía, elevar un nuevo gobierno y dejarlo que haga enseguida cuanto le plazca? … Indudablemente que el pueblo liberal, que derrocará a la dictadura y elegirá después un nuevo gobierno, tiene el más perfecto derecho de advertir a sus representantes que no los eleva para que obren como les plazca, sino para que realicen la felicidad del país conforme a las aspiraciones del pueblo que los honra colocándolos en los puestos públicos. Sobre la tiranía de los congresos está la soberanía popular" (INEHRM 1985, 38).

Estos párrafos, presumiblemente redactados por Ricardo Flores Magón, tienen vigencia en la actualidad. Su contenido es demócrata y liberal, de donde sobresale una de las tensiones históricas de los dos términos, así como una de sus coincidencias. El texto de Flores Magón es demócrata al reconocer la existencia de la soberanía popular y respaldar un sistema de representación ciudadana a través de Congresos. Por otro lado, es liberal al promover la defensa de derechos individuales y manifestar la importancia de la división entre las labores del clero y las del Estado. Si bien ambos principios, democracia y liberalismo, respaldan la lucha histórica contra la dictadura, existe una tensión entre ambos. En el caso particular de este documento la tensión se manifiesta en la intención legislativa, necesariamente respaldada por una mayoría democrática, de afectar el derecho liberal de propiedad privada en aras de la igualdad. El pensador oaxaqueño promueve una salida aguda a esta tensión: expropiar únicamente las tierras improductivas, aquellas que sus propietarios dejan abandonadas y "no les reportan ningún beneficio".[14]Este concepto se asemeja al utilizado por la generación liberal de mitad del siglo XIX, la cual promovió la expropiación de la tierra propiedad de "manos muertas".

El documento termina con una advertencia de peso. El cambio político en México no se agota en la alternancia de sus gobernantes, sino que vive en la actitud de los ciudadanos de vigilar racionalmente y exigir de forma permanente resultados y honradez tanto de sus representantes, como de sus servidores administrativos. Al nuevo gobernante no se le debe dejar hacer lo que le plazca, parece que Flores Magón le habla al México del siglo XXI.

La distribución del Manifiesto y el Programa de 1906 colocaron al PLM en una posición central en la lucha contra el gobierno de Porfirio Díaz. Ricardo Flores Magón, en su calidad de presidente del PLM estaba identificado como el líder del movimiento pero la persecución incluía a todos los miembros del PLM. La represión del régimen de Díaz a la huelga de Cananea en junio de 1906 dio pie al PLM para promover un levantamiento armado bajo los principios del programa. La revuelta tuvo una planeación poco acertada y su ejecución fue menos eficiente aún. La Junta directiva del PLM reporta lo acontecido en ese año en los siguientes términos: "La organización revolucionaria fue lo más perfecta posible. Los grupos de ciudadanos intrépidos, prestos a levantarse a la primera señal de la Junta, esperaban con ansia el momento deseado de lanzar el guante al depotismo y a la explotación. La señal fue dada pero la traición había espiado parte de los planes de la Junta y las cárceles de la República y de los Estados Unidos se poblaron de hombres resueltos y dignos. Fue aquel momento de prueba para el partido Liberal" (Abad de Santillán 1978, 49).

Sin embargo, como veremos mas adelante, este primer intento revolucionario tiene un importante impacto en la consolidación del PLM y constituye para varios autores el primer antecedente a la revolución social de 1910. Una consecuencia digna de mención fue el encarcelamiento casi inmediato de los promotores del levantamiento en diversas prisiones de México y los Estados Unidos de Norteamérica.

Flores Magón se había trasladado el mes de septiembre desde Montreal, Canadá a El Paso, Texas para participar activamente en el movimiento de 1906. Una noche en octubre fue sorprendido por agentes norteamericanos junto con Juan Sarabia y Antonio I. Villarreal, acción que mermó seriamente la insurrección planeada. Ricardo pudo escapar, mientras los otros dos fueron encarcelados. Flores Magón evadió el arresto hasta el 23 de agosto de 1907 en California. Una vez detenido se le acusó, junto con Sarabia y Villarreal, de violar las leyes de neutralidad. Los líderes estuvieron presos mientras se les fabricaban pruebas en su contra y se llevaba a cabo el proceso judicial que culminó con una sentencia de dieciocho meses en prisión. En total, entre el proceso y la sentencia, los enjuiciados estuvieron encarcelados tres años, esto es entre los meses de agosto de 1907 y 1910.

En estos tres años los liberales intentaron infructuosamente otro levantamiento armado, el 25 de junio de 1908. "Una nueva traición o diversas traiciones, el descubrimiento de correspondencia entre los presos y los liberales de afuera y la intervención de agentes policiales y delatores hizo que el gobierno conociera los hilos de la nueva  insurrección, y el 24 de junio se operaron en toda la República centenares de detenciones, hubo asesinatos y de esa forma se hizo fracasar la intentona" (Abad de Santillán 1978, 65). A partir del intento fallido, los seguidores del PLM se fueron diseminando hacia otros grupos opositores o eligieron retirarse de la lucha contra el régimen de Díaz. La influencia de Flores Magón fue disminuyendo y su presencia no sería determinante en el inicio del movimiento encabezado por Francisco I. Madero.

El inicio de la Revolución lo cambio todo. Ricardo Flores Magón y otros dirigentes del PLM como Librado Rivera y Práxedis G. Guerrero se habían pronunciado abiertamente desde junio de 1908 a favor del anarquismo. Ahora un grupo político con principios ideológicos distintos al PLM y encabezado por un hombre con quien ya tenían un historial de diferencias aparecía en el escenario político mexicano con la capacidad de ponerle fin al gobierno de Porfirio Díaz.

En este contexto histórico y ante la convocatoria revolucionaria de Madero, el PLM se manifestó con claridad en una circular fechada el 16 de noviembre de 1910:

"La Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano no ha celebrado pacto alguno o alianza con los partidarios de Madero, porque el programa del Partido Liberal es distinto del Programa del Partido Antirreeleccionista. … El Partido Antirreeleccionista sólo quiere libertad política, dejando que los acaparadores de tierras conserven sus vastas propiedades, que los trabajadores sigan siendo las mismas bestias de carga y que los frailes continúen embruteciendo a las masas. El partido de Madero, es el partido conservador. Madero ha dicho que no pondrá en vigor las leyes de Reforma. … Por cuestión de principios, el Partido Liberal no puede estar de acuerdo con el maderismo. Así pues, la Junta recomienda a usted que al levantarse en armas, aprovechando el movimiento de Madero, no haga causa común con el maderismo conocido por antirreeleccionismo; pero que si trate con todo empeño de atraer bajo las banderas del Partido Liberal a todos los que de buena fe se precipiten a la lucha" (Abad de Santillán 1978, 73).[15]

Meses después diversos enfrentamientos en los estados de la frontera mexicana entre fuerzas maderistas y miembros del PLM[16]llevaron a Flores Magón a publicar un severo artículo titulado "Francisco I. Madero es un traidor a la causa de la Libertad" y poco después a redactar la siguiente declaración:

"He recibido insinuaciones de muchos maderistas de buena fe para que acepte algún cargo en el llamado "Gobierno Provisional", y el cargo que se me dice acepte es el de Vicepresidente de la República. Ante todo debo decir que me repugnan los gobiernos. Estoy firmemente convencido de que no hay ni podrá haber un gobierno bueno. Todos son malos, llámense monarquías absolutas o Repúblicas constitucionales. … Los gobiernos son los guardianes de los intereses de las clases ricas y educadas y los verdugos de los santos derechos del proletariado" (Abad de Santillán 1978, 79).

La declaración hizo desistir de la Junta Organizadora del PLM a Antonio I. Villarreal quien se unió a los maderistas. Su ausencia dejó a la Junta bajo el mando unificado de los anarquistas, quienes encabezados por Flores Magón iniciaron los trabajos para reorientar el contenido de los documentos básicos del partido adoptando una tendencia más radical a la establecida en los documentos de 1906. Ante el inminente triunfo de Madero, Flores Magón se manifestó de nuevo en las páginas de Regeneración: "Soldados maderistas, apunten sus rifles contra sus jefes, así como lo hacen contra los federales". "Guerra contra Madero compañeros. Guerra contra el tirano, pues aun cuando Díaz escapó, Madero no escapará. Ahórquenlo del balcón central del Palacio Nacional de México" (Albro 1992, 133 - 134).[17]

El tono de los ataques de Flores Magón no intimidaba a Madero. Al celebrarse los Tratados de Paz de Ciudad Juárez entre sus representantes y los de Porfirio Díaz, en mayo de 1911, y ante el consecuente exilio del dictador, Madero requiere sumar adeptos para la contienda electoral que se celebrará en octubre bajo la Presidencia interina de Francisco de la Barra. Es por ello que el mes de junio envía a Juan Sarabia - a quién había liberado de la cárcel de San Juan de Ulúa - y a Jesús Flores Magón a tratar de convencer a Ricardo para que se una al maderismo. El encuentro en Los Angeles, California fue tenso. Flores Magón rechazó la propuesta presentada por su hermano Jesús y por Juan Sarabia, vicepresidente fundador del PLM. Este último se retiró amenazando a Flores Magón de hacerle el mayor daño posible. Horas después, el 14 de junio, las oficinas de Regeneración fueron allanadas por autoridades norteamericanas y Ricardo y Enrique Flores Magón, así como Librado Rivera y Anselmo Figueroa fueron encarcelados, acusados de violar nuevamente las leyes de neutralidad. Las acusaciones de traición cayeron severamente sobre Juan Sarabia.[18]

Estos actos no solo sellaron un rompimiento total entre el magonismo y el maderismo, sino también generaron una división insalvable entre los miembros fundadores del PLM. Por un lado, Juan Sarabia y Antonio I. Villarreal, Vicepresidente y Secretario fundadores del PLM, renunciaron al partido y se sumaron a la causa de Madero. La influencia de estos hombres no era trivial pues, como ya hemos visto, fueron redactores fundamentales de los documentos básicos del partido en 1906. Por otro lado, los hermanos Flores Magón, Librado Rivera, Anselmo Figueroa y Manuel Sarabia redoblaron sus esfuerzos para promover las ideas anarquistas como ideología final de la Revolución Mexicana, y lucharon contra el intento de Madero de ejercer la presidencia de México.

El mes de septiembre de 1911 los dirigentes del PLM recobraron su libertad bajo fianza mientras el proceso en su contra continuaba, y el 23 de ese mes publicaron el Manifiesto de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano que sustituía los documentos básicos publicados en 1906. En este caso existe un consenso general entre biógrafos e historiadores de que el autor principal del documento es Ricardo Flores Magón. A continuación transcribo párrafos esenciales para su análisis:

"La Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano ve con simpatía vuestros esfuerzos para poner en práctica los altos ideales de emancipación política, económica y social, cuyo imperio sobre la tierra pondrá fin a esa ya bastante larga contienda del hombre contra el hombre, que tiene su origen en la desigualdad de fortunas que nace del principio de propiedad privada" (INEHRM 1985, 109).

"El Partido Liberal Mexicano reconoce que el llamado derecho de propiedad individual es un derecho inicuo, porque sujeta al mayor número de seres humanos a trabajar y a sufrir para la satisfacción y el ocio de un pequeño número de capitalistas" (INEHRM 1985, 111).

"El Partido Liberal Mexicano reconoce que la autoridad y el clero son el sostén de la inequidad capital, y, por lo tanto, la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano ha declarado solemnemente la guerra a la autoridad, guerra al capital, guerra al clero" (INEHRM 1985, 111).

"La tormenta se recrudece día a día: maderistas, vazquistas, reyistas, científicos, delabarristas os llaman a gritos, mexicanos, a que voléis a defender sus desteñidas banderas, protectoras de los privilegios de la clase capitalista. No escuchéis las dulces canciones de esas sirenas, que quieren aprovecharse de vuestro sacrificio para establecer un gobierno, esto es, un nuevo perro que proteja los intereses de los ricos. ¡Arriba todos; pero para llevar a cabo la expropiación de los bienes que detentan los ricos" (INEHRM 1985, 112).

"Todo lo que se produzca será enviado al almacén general de la comunidad del que todos tendrán derecho a tomar todo lo que necesiten según sus necesidades, sin otro requisito que mostrar una contraseña que demuestre que se está trabajando en tal o cual industria" (INEHRM 1985, 113).

"Si queréis ser de una vez libres no luchéis por otra causa que no sea la del Partido Liberal Mexicano. Todos os ofrecen libertad política para después del triunfo; los liberales os invitamos a tomar la tierra, la maquinaria, los medios de transportación y las casas desde luego, sin esperar a que nadie les dé todo ello, sin aguardar a que una ley decrete tal cosa, porque las leyes no son hechas por los pobres, sino por señores de levita, que se cuidan bien de hacer leyes en contra de su casta" (INEHRM 1985, 115).

El contenido del Manifiesto del PLM de 1911 tiene elementos que lo distinguen notablemente del Programa de 1906, mismos que le han permitido a diversos autores catalogarlo como un documento anarquista. Para analizar este punto de vista es conveniente regresar a la definición del principio ideológico que expusimos en la parte anterior de este ensayo. Párrafos atrás mencionamos que los anarquistas se caracterizan por su rechazo a toda autoridad, desde la divina, hasta la ley y el Estado. A su vez, proponen la eliminación de la propiedad privada y el trabajo a sueldo para que la sociedad se organice a través de acuerdos colectivos, basados en la cooperación mutua entre sus miembros. Afirman que la organización económica consecuente será producto, por un lado, de la asociación de individuos para fines productivos y, por el otro, de la distribución de los bienes producidos a partir del principio "a cada uno según sus necesidades". El documento del PLM de 1911, escrito principalmente por Ricardo Flores Magón, posee estas características.

En el manifiesto aludido, el PLM le declara solemnemente la guerra a la autoridad, al clero y al capital. El texto afirma que la larga contienda del hombre contra el hombre tiene su origen en la desigualdad de fortunas que nace del principio de propiedad privada, y que la autoridad y el clero son el sostén de la inequidad capital. En consecuencia, los "liberales" proponen que el pueblo tome propiedad de los medios de producción para establecer un sistema económico donde "todos tendrán el derecho de tomar todo lo que necesiten según sus necesidades" siempre y cuando demuestren estar trabajando en una industria. Así, se cumple el ideal anarquista de producir por asociación y distribuir para satisfacer equitativamente necesidades individuales. En síntesis, las características principales de la ideología anarquista están presentes en el Manifiesto del Partido Liberal Mexicano de 1911.[19]

Este cambio ideológico tiene varias consecuencias. Como se puede leer en uno de los párrafos que reproducimos del Manifiesto de 1911, el PLM critica por igual a todas las diferentes facciones que luchan en el territorio nacional (maderistas, vazquistas, reyistas, científicos, delabarristas). Todos son "sirenas" que quieren aprovecharse del sacrificio del pueblo para proteger los privilegios de la clase capitalista. Con esta actitud el PLM cancelaba una inmediata posibilidad de alianza con aquellos grupos con los que alguna vez tuvo identificaciones ideológicas.

Para varios autores, como Cockcroft y Albro, esta acción muestra que la radicalización ideológica de Flores Magón sirvió para dividir los grupos políticos de ideas avanzadas en México, comprometiendo la capacidad de acción y convocatoria de las clases menos favorecidas. Para otros, como Bobbio y Abad de Santillán, la evolución ideológica de los miembros del PLM impulsaba continuamente a la Revolución a integrar los intereses de las clases menos privilegiadas pues forzaba a  los otros grupos revolucionarios a reorientar sus banderas ideológicas. No hay puntos de encuentro sencillos entre estas dos interpretaciones sobre el nivel de influencia del líder del PLM en la Revolución Mexicana. Sin embargo, debemos subrayar que ambos bandos académicos reconocen que a un año de iniciado el movimiento social, los seguidores de Ricardo Flores Magón ya no respaldaban los principios liberales de 1906, mismos que después fueron integrados en los debates del Constituyente de 1917. A partir de ello parecería conveniente revisar el argumento de que el ideario del PLM fue altamente influyente en la construcción del orden jurídico consecuente con el movimiento social. Pues si bien es cierto que uno de sus documentos incluye una serie de principios liberales que fueron convertidos en norma constitucional tiempo después, también se puede afirmar que a partir de 1911, los compañeros de Ricardo Flores Magón hubieran impulsado un orden político y económico anarquista que no reconoce la necesidad de establecer una estructura jurídica escrita, mucho menos un texto constitucional de donde se origina el Estado y se dan las condiciones legales para respetar la propiedad privada.[20]

El Manifiesto de 1911 no tuvo el impacto inmediato, ni el reconocimiento histórico del Programa de 1906. ¿Será que el Manifiesto se difundió en menor número? ¿O será que las ideas anarquistas simplemente no fueron atractivas para los lectores tradicionales de Regeneración o los simpatizantes tradicionales del PLM? Ciertamente el nuevo documento ideológico del PLM no le significó un creciente número de nuevos adeptos en México, aunque le mereció el respaldo de asociaciones anarquistas en los Estados Unidos de Norteamérica. Ninguno de los historiadores o biógrafos comúnmente consultados sobre la vida de Ricardo Flores Magón han hecho un análisis exhaustivo del contenido del Manifiesto de 1911, como se ha hecho en el caso del Programa liberal de 1906. Parece que el Manifiesto de 1911 enfrenta un círculo vicioso, pues al no formar parte fundamental del debate del Constituyente de 1917, tampoco se le dedica mucha atención cuando se revisa la vida de su autor principal. En cierto sentido esta es una situación irónica, pues los biógrafos de Ricardo Flores Magón concentran sus esfuerzos en revisar el contenido del Programa de 1906 aun cuando ellos mismos reconocen que Flores Magón no fue el autor fundamental de dicho documento.

Sin embargo, las autoridades Norteamericanas si pusieron atención al reclamo de los miembros del PLM de abolir el Estado, la ley y la propiedad privada. Las persecuciones se incrementarían, así como la severidad de las penas. Esto se tradujo, naturalmente, en el detrimento de la salud de Ricardo Flores Magón, al tiempo que sus constantes encarcelamientos mermaban a un más su nivel de influencia en los eventos revolucionarios en México. El mes de junio de 1912, el proceso judicial iniciado un año antes contra Ricardo y Enrique Flores Magón, Librado Rivera y Anselmo Figueroa concluye desfavorablemente. Todos son condenados a 23 meses en el presidio de Mc Neil Island en Washington. A su liberación, en el mes de enero de 1914, el contexto político de México había cambiado de nueva cuenta. En este intervalo "Victoriano Huerta, apoyado por el embajador de los Estados Unidos en México, Henry Lane Wilson, da un golpe de Estado en el que pierden la vida el Presidente Francisco I. Madero y el Vicepresidente José María Pino Suárez" (INEHRM 1985, 61). El Gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, hace su aparición en la escena política nacional levantándose en armas contra el golpista Huerta.

Los dirigentes del PLM reiniciaron la publicación de Regeneración al mes siguiente de recuperar su libertad. La muerte de Madero no mereció un sentimiento de pesar entre los miembros del PLM. No tardarían en encontrar un nuevo adversario político. Para el 28 de febrero de 1914, Flores Magón ya arremetía fuertemente contra Carranza. "Apunten sus rifles contra sus jefes y oficiales, proletarios carrancistas, y griten con toda la fuerza de sus pulmones: ¡Muerte a la Constitución! ¡Viva Tierra y Libertad!" (Albro 1992, 143). Sin embargo, los meses en prisión y la negativa constante del sistema postal norteamericano para entregar el periódico, disminuyeron considerablemente el nivel de circulación y en consecuencia el alcance de Regeneración. Si bien Flores Magón y otros miembros del PLM seguían activos, su capacidad de influencia en México disminuía considerablemente. El único grupo revolucionario que mantenía una abierta relación con el PLM era el zapatista. "Era natural que Regeneración tratase benévolamente a Zapata; las divergencias profundas que separaban de los liberales a Zapata eran evidentes; pero por el momento quedaban debilitadas ante la apremiante lucha a muerte contra los poderes políticos reaccionarios" (Abad de Santillán 1978, 98). Si bien Zapata quería la expropiación de la tierra y la libertad económica del pueblo, su proyecto político reconocía la necesidad del Estado, elemento contrario al Manifiesto de los liberales de 1911.

A finales de 1914 y principios de 1915, Flores Magón intentó llevar los principios anarquistas a la práctica organizando una comuna en el noreste de Los Ángeles. Ahí vivieron Enrique Flores Magón, Librado Rivera, María Brousse (con quién Ricardo mantuvo prácticamente una relación matrimonial bajo unión libre desde 1908), Lucía Norman (hija de María Brousse, a quien Ricardo extraoficialmente adoptó) y varias personas más. En la comuna cultivaban sus alimentos y ocasionalmente publicaban Regeneración cuyos problemas de circulación consecuentemente se profundizaban. Esta realidad llevó al Presidente del PLM a abordar el tema en las paginas de Regeneración, el 13 de Noviembre de 1915:

"Regeneración a pesar de todo lo que se diga en contrario, es un periódico que ejerce gran influencia en el movimiento mexicano. De ahí que Díaz lo persiguiera a muerte tanto en México como en Estados Unidos, gastando alrededor de un millón de dólares para conseguir que se nos detuviera por tres años en prisión, pues habiendo sido arrestados en agosto de 1907, en Los Ángeles, fuimos puestos en libertad hasta agosto de 1910. Después, Madero, gastando una suma semejante, consiguió que se nos retuviera en prisión de junio de 1912 a enero de 1914. Ahora es Carranza el perseguidor; otro torrente de oro se hará necesario para ponernos de nueva cuenta en prisión … Niéguenlo los interesados en confundir al pueblo; a Regeneración y al Partido Liberal Mexicano se debe el progreso asombroso alcanzado por la revolución mexicana en estos últimos cinco años, y si al fin triunfasen los principios del comunismo anarquista en México, al Partido Liberal Mexicano, y a su órgano Regeneración, se deberá ese hecho" (INEHRM 1985, 130 - 131).

Ricardo Flores Magón sale de la comuna en febrero de 1916, al ser citado por la Corte de Los Ángeles, por la publicación de tres artículos anti-carrancistas durante el año anterior.[21]A continuación transcribo un párrafo de uno de estos artículos titulado "Las Reformas Carrancistas" donde sobresalen los principios ideológicos anarquistas que ya analizamos en el Manifiesto del PLM de 1911:

"Venustiano Carranza ha logrado conseguirse partidarios haciendo buenas sus promesas de repartos de tierra y dotación de ejidos en los pueblos… Pero ¿la realización de tales promesas dará a los desheredados la libertad y el bienestar a que tienen derecho como seres humanos que son? No lo creemos, porque tales reformas no dan muerte al llamado derecho de propiedad privada o individual. Ese derecho inicuo, fuente de todos los males que sufre la humanidad queda en pie, y, al quedar en pies, tienen que vivir igualmente sus dos poderosos apoyos: la iglesia y el estado" (INEHRM 1985, 135).

Su proceso culmina con una sentencia de un año a trabajos forzados, de la cual logra salir libre bajo fianza el mes de julio gracias a la intervención de los socialistas norteamericanos Emma Goldman y Alejandro Berkman. Meses después el Constituyente de Querétaro daba a conocer el texto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, la cual al ser promulgada por el Presidente Venustiano Carranza, convertía una serie importante de principios contenidos en el Programa del PLM de 1906 en texto constitucional. Una victoria de papel en palabras de James Cockcroft. Ricardo Flores Magón no percibió este hecho como una victoria de sus ideales, su pluma no dejo de criticar al gobierno de Carranza y no dejo de pregonar los principios anarquistas como la solución a los problemas de los mexicanos.

Sus artículos, constantemente hacían mención de la situación política mexicana, pero el contexto de la lucha anarquista internacional ocupaba ahora gran parte de su atención. De ahí que el inicio de la Revolución Rusa diera un nuevo impulso al animo de los anarquistas mexicanos. El 16 de marzo de 1918 la Junta Organizadora del Partido Liberal publicó un documento dirigido a los miembros y simpatizantes del PLM y a los trabajadores en general. El texto contiene afirmaciones que no fueron bien vistas por las autoridades Norteamericanas, sensibles ante los acontecimientos consecuentes con la Primera Guerra Mundial. En dicho texto Ricardo Flores Magón y Librado Rivera consideraban el momento histórico que vivían como solemne: "es el momento precursor de la más grandiosa catástrofe política y social que la historia registra: la insurrección de todos los pueblos contra las condiciones existentes. … Que cada hombre y cada mujer que amen el ideal anarquista, lo propaguen con tesón, con terquedad, sin hacer aprecio de burlas, sin medir peligros, sin reparar en consecuencias."

Este texto, cuyo contenido es sin duda provocador, pero no más que los textos anteriores, le valió a ambos hombres un nuevo proceso judicial y una severa condena. Ricardo Flores Magón recibió una sentencia de 20 años, la cual no pudo cumplir pues falleció a los dos años de entrar en prisión, casi ciego y después de meses de quebrantada salud.[22]Librado Ribera fue condenado a 15 años y fue absuelto dos meses después de la muerte de su líder y amigo. Hasta su propia muerte afirmó con convicción que  Ricardo Flores Magón murió asesinado.

Diversos compañeros de lucha anarquista en los Estados Unidos de Norteamérica realizaron gestiones para conseguir la liberación de los dos pensadores mexicanos. Así lo hacían también desde México el Presidente Álvaro Obregón, quien consiguió el traspaso de los presos a México días antes del inesperado ataque al corazón que terminó con la vida de Flores Magón, y el Diputado Federal Antonio Díaz Soto y Gama. Este último gestionó que la H. Cámara de Diputados asignara una dieta para Flores Magón y Rivera mientras cumplían su condena. Ambos rechazaron la ayuda económica alegando que provenía del Estado, institución creada por el capitalismo para garantizar la explotación de las masas. 

Al terminar la Primera Guerra Mundial se llevaron a cabo en los Estados Unidos de Norteamérica diversas manifestaciones para liberar a los llamados presos políticos de las cárceles en el país. El abogado de Flores Magón, Harry Weinberger intentó conseguir en Washington la liberación bajo fianza de su cliente o el perdón a su condena. Se le informó que un requisito para iniciar el proceso consecuente era la petición formal de perdón firmada por Flores Magón. Ante esta situación el Presidente del PLM escribió desde prisión una carta, de donde extraigo el siguiente fragmento. Sean estos párrafos una prueba final presentada en este ensayo de la vida de un mexicano valiente y talentoso que combatió las inequidades de su tiempo, mismas que en cierta medida siguen siendo, lamentablemente, las inequidades de hoy.

"En cuanto al arrepentimiento, tan importante para el señor Daugherty, declaro que mi conciencia no me reprocha nada malo. Al contrario. Estoy profunda y sinceramente convencido de haber obrado con justicia, por lo que arrepentirme sería un crimen que mi conciencia jamás me perdonaría.

Puede arrepentirse, es deseable que se arrepienta quien comete un acto antisocial. Pero no es honrado exigir promesa de arrepentimiento a quien no desea otra cosa que libertad, justicia, bienestar, para todos sus semejantes, sin distinción de razas o credos.

Si algún día alguien me convenciese de que es justo que pululen en el mundo los niños famélicos, y que las mujeres jóvenes tengan que elegir entre dos infiernos; prostituirse o morir de hambre; si alguna persona pudiese arrancar de mi mente la deslealtad que implica matar en nosotros mismos ese elemental instinto solidario, que impulsa al animal sociable a acudir en auxilio de individuos de su propia especie; si alguien pudiese cancelar en mi la idea de que, inteligente por definición, no es monstruoso que el hombre recurra a las viles armas del fraude y del engaño si quiere triunfar; si alguien o algo logran infiltrar en mi cerebro la idea de que el hombre debe ser lobo del hombre, entonces me arrepentiré. Pero como eso no sucederá jamás, mi suerte esta decretada: tengo que morir en presidio, marcado como un criminal.

La oscuridad empieza a envolverme, como en un ansioso anticipo de las sombras eternas en que se hunden los muertos. Acepto mi suerte con resignación viril en la certeza que un día, cuando el Señor Daugherty (Procurador General de Justicia del gobierno Norteamericano) y yo hayamos lanzado el último suspiro y tan sólo quede de cuanto fuimos su nombre -grabado exquisitamente en una lápida de mármol, en un cementerio elegante-, y el mío reducido a un número -14,596 toscamente cincelado en alguna piedra plebeya del cementerio penitenciario-, ese día se me hará justicia".

Ricardo Flores Magón

Carta al Señor Harry Weinberger

el 9 de mayo de 1921

Citada en INEHRM: 1985, 153 - 154


Bibliografía

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Valadés C. José. 1983. El joven Ricardo Flores Magón. México, D.F.: Editorial Extemporáneos.



[1] Una interesante recopilación de ensayos sobre la materia y un amplio listado bibliográfico se encuentran en el libro La Constitución Mexicana de 1917: Ideólogos, el Núcleo Fundador y Otros Constituyentes. Jorge Madrazo ed. Instituto de Investigaciones Jurídicas. México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México. 1990.

[2]Para ampliar la información sobre este tema se recomienda leer el ensayo "Anarquismo Latinoamericano" en el Diccionario de Política. Bobbio, Matteucci y Pasquino ed. México, D.F.: Siglo Veintiuno Editores. 1983. También se recomienda revisar el libro "Intelectual Foundations of the Nicaraguan Revolution". Hodges, Donald. Austin, Texas: University of Texas Press. 1986.

[3] A lo largo del ensayo nos referiremos a Ricardo Flores Magón indistintamente por su nombre o los apellidos Flores Magón. En cambio, cuando se haga referencia a alguno de los hermanos Flores Magón, Jesús o Enrique, lo haremos por su nombre completo.

[4]Se recomienda leer el recuento de la interesante vida de Praxédis G. Guerrero en "To Die on Your Feet: the life, the times, and writings of Práxedis G. Guerrero". Albro, S. Ward. United States of America: Texas Christian University Press. 1996. 

[5]En el siglo XX el calificativo de liberal ha tenido diversas connotaciones. Durante la Guerra Fría, los norteamericanos comúnmente asociaban a los liberales con comunistas y a los conservadores con anticomunistas. Pero durante los procesos de reforma en la Unión Soviética y Europa del Este en la década de los noventas, los defensores del régimen comunista fueron denominados como conservadores y los promotores del capitalismo recibieron la etiqueta de liberales.  (Johnson 1995, 55)

[6]La diferencia entre Marxistas y anarquistas radica en que los primeros afirman que es necesario mantener una estructura estatal coactiva (Estado de trabajadores) durante el periodo de transición entre la caída del capitalismo y el surgimiento de un verdadero comunismo. Este Estado tendría como objetivo evitar una contrarrevolución burguesa. (Johnson 1995, 277)

[7]Para revisar el debate histórico y presente entre el liberalismo, el conservadurismo y el socialismo se recomienda ver el libro "Beyond Left and Right" Giddens, Anthony. Great Britain: Stanford University Press. 1994.

[8]Tampoco encontré referencia bibliográfica sobre si la señora Margarita Magón recibió pensión alguna correspondiente a los años de servicio militar del señor Flores.

[9]Para ampliar la información sobre la participación política de estos cuatro hombres se recomienda el libro de James D. Cockcroft "Precursores Intelectuales de la Revolución Mexicana" citado en este ensayo.

[10]Ricardo se referiría a este hecho de la siguiente manera en una carta a Antonio de P. Araujo en 1907: "Madero era buen amigo mío y yo lo apreciaba bastante, pero después, como digo, por las calumnias del miserable tránsfuga Arriaga se enfriaron nuestras relaciones" (Cockcroft 1992, 116).

[11]Uno de los notables luchadores sociales, Antonio Díaz Soto y Gama, utilizaba las palabras "anarquista", "socialista" y "comunista" indistintamente en estas fechas como lo muestra su carta del 3 de noviembre de 1905 a Ricardo Flores Magón (Cockcroft 1992, 70).

[12]Cuyas persecuciones obligaron a los hermanos Flores Magón y a Juan Sarabia a trasladarse a Canadá después de cumplir una condena de varios meses en prisión. (INEHRM 1985, 56).

[13]Los nueve temas son los siguientes: 1. Reformas Constitucionales 2. Mejoramiento y Fomento de la Instrucción 3. Extranjeros 4. Restricciones a los Abusos del Clero Católico 5. Capital y Trabajo 6. Tierras 7. Impuestos 8. Puntos Generales. 9. Cláusula Especial (INEHRM 1985, 19 - 50).

[14]El concepto de propiedad privada cambiaría considerablemente en el Manifiesto del Partido Liberal publicado en 1911.

[15]Este documento fue firmado por Ricardo Flores Magón, A.I. Villareal, Librado Rivera, Práxedis Guerrero y Enrique Flores Magón. 

[16]El magonista José María Leyva toma Mexicali, Baja California el 29 de enero de 1911, después Tijuana y Algodones. Los magonistas conservan el control de la zona por seis meses pretendiendo la instauración de una República independiente socialista. (INEHRM 1985, 59).

[17] En esta ocasión Albro cita los artículos de Ricardo Flores Magón en las ediciones de Regeneración de mayo 27 y junio 3 de 1911.

[18]No así sobre Jesús Flores Magón, quien incluso después fue Secretario de Estado en el gabinete de Francisco I. Madero.

[19]El que un partido "Liberal" impulse un proyecto anarquista no es exclusivo de México como lo afirma Norberto Bobbio en la cita que reproducimos anteriormente en este ensayo.

[20]Sobra decir que esta idea es inaceptable para autores como Luna Arroyo (1990) quien minimiza la existencia del Manifiesto de 1911 y concentra su atención al Programa de 1906.

[21]Enrique Flores Magón también fue citado por la publicación de dos artículos, uno titulado "El Robo Yankee en México" donde denunciaba la explotación que hacía Wall Street de México. (Albro 1992, 143).

[22]La sentencia original confinaba a Flores Magón y a Rivera a la cárcel de Mc Neil Island, Washington, pero debido a la precaria salud del primero, ambos reos fueron trasladados por separado a la cárcel de Leavenworth, Kansas. Flores Magón llegó ahí el 3 de noviembre de 1919 y Rivera unos meses después. (Albro 1992, 147).

 
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