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Las Bombas Racimo en Líbano
ABC Radio 760 AM
Enrique Ochoa Reza
Feb 8, 2007

Hace medio año que terminó la última guerra entre Israel y Líbano pero al día de hoy todavía se pueden ver las consecuencias.

 

En un recorrido por la carretera principal de Beirut hacia el sur de Líbano se ven múltiples puentes destruidos por la Fuerza Aérea Israelí. Los disparos desde el aire fueron precisos y devastadores.

 

Al recorrer diversos poblados en el sur de Líbano la destrucción es todavía mayor. Hileras de casas destrozadas y en reconstrucción, marcas de disparos en edificios y calles, pero sobre todo cerca de un millón de artefactos explosivos que han quedado latentes regados por el campo y la ciudad: las llamadas bombas racimo.

 

En una región de 650 mil habitantes, se estima que la Fuerza Aérea Israelí lanzó un millón de bombas racimo, la gran mayoría en los últimos tres días de la Guerra. Las bombas racimo son pequeñas, del tamaño de una pelota de béisbol, pero si usted las pisa se muere, o con suerte pierde una pierna.

 

Hace unos días, el Vice Primer Ministro de Israel, Shimon Peres afirmó que el lanzamiento de las bombas racimo fue un error. Pues bien el gobierno de Israel tiene dos formas de repararlo.

 

Primero, entregar los planes de vuelo de la Fuerza Aérea Israelí para que sea fácil localizar las bombas racimo. Segundo, contribuir con dinero para levantarlas. Hasta el momento no ha hecho ninguna de las dos.

 

Por ahora, Naciones Unidas y el gobierno de Líbano encabezan los esfuerzos para localizar, aislar y destruir las bombas racimo. Lo hacen con el financiamiento de 21 países. Sobre todo los Emiratos Árabes Unidos, pero también participa Chile.

 

Llama la atención que México, con su gran comunidad Libanesa, no contribuya en este esfuerzo humanitario. Vale la pena hacerlo. México puede ayudar, a través de Naciones Unidas, para hacer la diferencia.

 

Para ABC Radio, desde Líbano, Enrique Ochoa Reza, www.enriqueochoareza.com



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